Desde su origen y durante su desarrollo se han utilizado diferentes nombres y significados para definir este tipo de actividad turística o de ocio. Hoy podemos definirlo como:

Viajes principalmente motivados por la práctica de ocio y actividades culturales en contacto directo con la naturaleza, con la actitud y compromiso de conocer, respetar, disfrutar y participar en la protección del patrimonio natural y cultural de la tierra visitada y de manera sustentable.

Estas actividades pueden implicar la contemplación y observación de la naturaleza como en el turismo ecológico, y puede incluir actividades con esfuerzo físico de los involucrados y un cierto nivel de riesgo controlado como en el caso del turismo de aventura.


Entendemos que el turismo activo debe desarrollarse con responsabilidad y conciencia, y se deben comprender algunos objetivos básicos para lograrlo:

  • Comprender la importancia que las contribuciones del turismo tienen en la economía y el medio ambiente y aumentar la conciencia de esto entre la población.
  • Mejorar la calidad de vida de la comunidad local.
  • Promover el desarrollo del patrimonio cultural y natural.
  • Proteger el medio ambiente para evitar daños y destrucción.
  • Lograr y mantener el medio ambiente y que el equilibrio biológico y cultural del destino no se vean afectados.